Sombra del mito

En el momento en que el joven giró sobre sí mismo para sortear de una tacada a dos rivales y encarar el horizonte rival, todos los allí presentes, física o visualmente, pasaron a formar parte  de un sueño. El joven arrancó raudo pero ligero, intuyendo que, en aquel desorden onírico, la superficie no era firme sino un mar, todo un océano, de justicia… leer más

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